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viernes, 15 de marzo de 2013

El aliado de mi piel: Aloe vera

Un elemento de cuidado personal que no puede faltar en mi baño es el aloe vera.
Es una planta archiconocidísima en el mundo de la cosmética y cuidado personal.

Por si alguien no la conoce todavía el aloe vera o sábila es una planta con hojas gruesas, carnosas, de color verde "a lo cactus de agua". Se cultiva para usos medicinales, ya que de sus hojas se obtiene un gel con importantes propiedades beneficiosas para la piel. No sólo se utiliza de manera tópica, también se comercializan jugos y tratamientos naturales a base de aloe vera.

Yo conocí el aloe hace ya muchos años cuando tuve una época un poco mala de granitos en la cara. Yo no he sufrido el problema del acné pero en aquella ocasión por lo que fuera mi piel tuvo un pequeño brote de granitos bastante molesto.

Fui al dermatólogo, pero el tratamiento que me recetó no me hizo mucho efecto y como no quería que me inchara de pastillas, empecé a buscar información por mi cuenta sobre tratamientos naturales (ojo! con lo que buscáis, no todo lo que se encuentra en internet sirve para todo el mundo).

Para reforzar lo que encontré por internet me dirigí a una herboristería de mi barrio para que me asesoraran al respecto.
El caso es que me acabé comprando un gel a base de aloe vera y aceite de árbol de té que me ayudó muchísimo.

La combinación de estos dos elementos es ideal para las pieles con problemas de granitos. El aceite de árbol de té está indicado principalmente para este problema, ya que tiene propiedades antisépticas, antiinflamatorias, cicatrizantes y regula la actividad de las glándulas sebáceas.
¡Ideal de la muerte!¿no?

Por su parte, el aloe vera no se queda corto tampoco... tiene propiedades muy interesantes también, si se usa externamente para la piel: es un potente regenerador celular, cicatrizante, astringente, alivia y calma la piel, favorece la síntesis de colágeno.
También actúa beneficiosamente de manera interna. Yo estuve tomando unas grageas naturales a base de aloe que me ayudaban a regular de manera natural mi tránsito intestinal.

Actualmente, siempre tengo un bote de gel de aloe vera 100% natural por casa. Se puede encontrar fácilmente en farmacias, herboristerías e incluso en supermercados.

Aparte tengo una maceta con la planta en la terraza y cuando lo necesito le corto una hoja (de las maduras si puede ser, tiene más propiedades) y me aplico directamente el moco gelatinoso que tiene en su interior.
Los usos que yo le doy son:

  • Aliviar la piel después de tomar el sol.
  • Para las quemaduras (ya sean solares o no)
  • Después de la depilación.
  • Para calmar la piel después de una exfoliación.
  • Para regular la grasa de la cara, antes de la hidratante.

martes, 12 de marzo de 2013

¿Exfoliación facial? ¡Sí!

Siempre he leído que se recomienda exfoliar la piel del rostro una vez a la semana o una vez cada X días. Dependiendo de nuestro tipo de piel y el tamaño de los gránulos para realizar la exfoliación.
Podemos decantarnos por comprar cualquiera de los productos que existen en el mercado (que son un montón) o podemos fabricarnos el nuestro en casa.

Yo he hecho las dos cosas. La verdad es que no he comprado muchos productos de este estilo en mi vida. Me he decantado más por fabricármelo yo misma.

Por ejemplo, un ungüento exfoliante muy fácil de hacer en casa es mezclar:
sal y aceite (de almendras o de oliva nos serviría)
La sal es la que nos haría la función de exfoliar y el aceite no ayudaría a extender la mezcla, hidratar y cuidar la piel.

Hay que tener en cuenta que algunas mezclas exfoliantes pueden ser muy agresivas, ya que podrían rascar demasiado e irritar la piel. Así que, es recomendable buscar una receta que esté indicada para nuestro tipo de piel, ya sea sensible, grasa, mixta, etc. Es sólo buscar durante un par de minutos más :P
Respecto a la frecuencia de aplicación, yo no voy con el calendario a cuestas... simplemente me fijo un poco en lo que mi piel me transmite.

Mi "truco" para saber si necesito realizar este tratamiento es pasarme la yema de los dedos sobre la piel del tabique nasal. Si no noto la piel lisa y se notan los "poritos" pues entonces sé que debo hacerme una exfoliación. Es bastante notorio el cambio del antes y el después... la piel queda muy lisa y suave por esa zona.

Actualmente, utilizo un producto que me compré este verano a base de sales del mar muerto y mezcla de aceites. Lo utilizo como exfoliante corporal en la ducha y también como facial.
Rasca bastante, así que para aplicármelo en la cara me humedezco bastante la piel. De esta manera los gránulos de sal se disuelven un poco y no parece que te estés pasando el papel de lija por el careto...

Los pasos que realizo exactamente en todo este ritual son:

  1. Limpiar con un gel limpiador o jabón. El que utilizo actualmente es un gel limpiador de mercadona que lleva ácido salicílico. El ácido salicílico funciona como peeling químico y ayuda a la prevención de espinillas y acné.
  2. Enjuago el jabón y con la cara húmeda aplico la mezcla exfoliante. Realizo movimientos circulares, sin apretar. Insisto en zonas como la nariz, la frente y la barbilla.
  3. Retiro con agua tibia y aplico un tónico calmante o para piel sensible.
  4. Aplico gel de aloe vera hasta que se absorba completamente.
  5. Y por último me aplico mi contorno de ojos y mi crema hidratante o nutritiva. En estas ocasiones intento utilizar una crema hidratante algo más "potente" que la que utilizo normalmente ya que al limpiar y despejar los poros lo que apliquemos posteriormente se absorberá mucho mejor (aparte que nuestra piel en ese momento estará pidiendo a gritos consuelo).

He de decir que este tipo de tratamiento se debería hacer de noche o cuando ya  no vayamos a exponernos a luz solar, ya que estamos "irritando" la piel y quitándole las posibles células muertas que tenga en la superfície dejándola desprotegida. Por eso es importante aplicarnos después productos que nos ayuden a calmar y regenerar la piel.